No voy ha fastidiar a nadie el desenlace de esta excepcional narrativa gráfica si desvelo que el personaje principal se suicida. No lo voy ha estropear porque ocurre en la viñeta nº 10. No lo haré puesto que es conocido que el guión del reciente “Premio Nacional de Cómic 2010” está inspirado en la vida del padre de su guionista, doblemente António Altarriba, suicidado en 2001 en una residencia para mayores aragonesa. No lo hago pues del grueso de las más de 200 páginas del tomo, lo realmente interesante para los críticos es el paralelismo entre las etapas de la vida del suicida y las del devenir de España durante 90 años, casi todo el siglo XX (Altarriba padre nació en 1910) o con todo si optamos por la breve cronología de Eric Hosbawn. Joaquim Aubert Puigarnau, Kim, el dibujante de la obra, emplea el discurso evocador del cómic para mostrar en las cuatro viñetas que separan los capítulos del trabajo, una metáfora en cuatro fases de de la caída de Antonio y de España.
Cuando a finales del año pasado adquirí y devoré “El arte de volar” conecté más con parte de la intrahistoria narrada, quizá porque acababa de deambular por segunda vez por los escenarios del frente del Ebro durante la Guerra Civil del 1936 a 1939 en España (in-civil según Forges y ciertamente así fue, una guerra incivil ¿pero qué conflicto armado no lo es? Las actuales guerras dentro del mundo árabe ¿en busca de una libertad inoculada? para librarse de sátrapas que en otras ocasiones fueron aclamados y reclamados, también son inciviles.
Como no considero real que los factores genéticos determinen la violencia humana, porque considero que la violencia es un factor conductual inherente a la socialización del individuo en los años de formación de su personalidad, y como considero que el principal mecanismo de socialización de los individuos está, por encima de los propuestos por la Antropología (Religión, Parentesco, Economía y Política), en la Educación, diré que en las manos de un Estado democráticamente elegido que garantice una educación que socialice a los individuos en la no-violencia, la tolerancia y dialogo para solventar las tensiones, se encuentra el único camino hacia la armonía mundial. Pienso que no es el sistema definitivo, que el Sufragio Universal delegado con el que funcionan las democracias actuales tiene fallos, problemas, tensiones, pero también estoy convencido de que es el menos malo de los existentes, de que no debemos prescindir de cinco mil años de historia que nos han conducido a él, y como demuestra la historia del último siglo, líbrenos el sentido común de los visionarios mesiánicos que de un modo u otro pretendan venir a “salvarnos”. Obviamente, el Estado que así socializará a sus componentes, y no perdamos nunca de vista que los componentes son el Estado en sí mismo, debe ser no-violento por necesidad evidente. Obviando el punto de la no-violencia, clave fundamental del planteamiento, este Estado pudiera ser interpretado como totalitario. Y el problema se encuentra en que nos estamos moviendo en una franja de terreno muy resbaladiza en la que el único modo de no dejarnos arrastrar hacia un lado u otro del barranco es la pieza clave de la que quisimos prescindir, la no-violencia.
Laica o religiosa la premisa básica que debe coordinar cualquier proceso socializador debe estar encaminada a la tolerancia que integre a las personas manteniendo su individualidad. Utilizará para ello métodos no-violentos, pues el fin nunca justifica los medios, ni a nivel estatal ni a nivel individual. Si acaso, pudiera ser comprensible a nivel individual dada la parte irracional que forma parte del ser humano. Por ejemplo, si violan a mi hija yo seguramente destrozaría a los agresores, si pudiera, en un acto de irracionalidad. ¿Conseguiría algo? ¿Haría desaparecer las vejaciones sufridas por mi hija? No. Habría sido una acción estúpida pero no institucionalizada ni estatalizada. Esto es el verdadero peligro, la violencia colectiva, la mediatización y manipulación de las masas. En definitiva, la estupidez de las guerras, su ineficiencia demostrada. ¿Ineficiencia?

