El mar anda turbulento hoy en la costa de Málaga, llueve y hay grandes olas, parece que estuviéramos en el Cantábrico en lugar de en el Mediterráneo. Con esas mismas turbulencias parece que andan muchos de nuestros clientes con el asunto del DRM. La verdad es que este tema es deprimente. Normalmente hablo de él desde una perspectiva técnica, empresarial… Pero luego está el lado humano, y este es todavía más jodido y complejo.
Y es que, verán ustedes, vendemos libros protegidos por DRM de Adobe pidiendo disculpas por hacerlo. Manifestamos nuestra disconformidad con el sistema en todo momento y lugar y, sin embargo, las quejas de los clientes se multiplican. Ayer, por ejemplo, debimos tener del orden de quince o veinte transacciones de compra de libros. Pues prácticamente la mitad de las mismas generaron problemas de soporte.
Sea aquella persona que no sabe lo que está comprando, que piensa que es un libro sin protección y que puede leerlo donde quiera. Lo compra, a pesar de que indicamos por todos sitios de lo que se trata, no se da cuenta y luego pide la devolución del importe. ¡Je! Y no podemos devolver porque las editoriales no lo hacen debido a la legislación al respecto de las descargas digitales. Bueno, pues los malos terminamos siendo nosotros. Hay clientes a los que a pesar de esto les hemos devuelto el dinero perdiéndolo directamente, pero esto no podemos hacerlo sistemáticamente ya que sería ruinoso.
Sea aquella persona que tiene un IPad y compra un libro inconscientemente desde dicho dispositivo pensando que podría leerlo en su máquina sin saber que Apple y Adobe están peleados y que los libros protegidos por Adobe DRM no se ven en los productos de Apple. Nosotros indicamos los dispositivos compatibles, pero también tenemos la culpa de esta situación.
Sea, incluso, quien compra uno de nuestros libros pensando que se trata de un libro en papel, ¡Dios mío! ¿donde dice que vendamos libros en papel? Pero claro, como no podemos devolver el dinero según lo ya dicho, pues ya tenemos el follón liado y hasta la amenaza de demandarnos.
Sea aquella persona que compra el libro sabiendo lo que compra y que incluso tiene un dispositivo compatible, pero que se encuentra con uno de los múltiples fallos que de vez en cuando da la web de Adobe.
En fin, esto es un infierno, un sinsentido.
Luarna tiene desde siempre una vocación absoluta de servicio a sus clientes. Nuestros clientes de dispositivos o de nuestros propios libros lo saben, pero esto es algo que nos desborda y solo hay un culpable: un sistema de protección horrible que solo genera problemas. Lo malo es que si queremos ofrecer literatura digital tenemos que pasar por este aro, no hay otro.
Sirva esto por lo menos para manifestar una vez más nuestra disconformidad con el sistema y para llorar en el hombro de nuestros sufridos clientes y amigos que nos leen y nos siguen. Por favor, si no conocen con exactitud qué significa comprar un libro protegido por el DRM de Adobe, por favor no lo compren, o al menos no lo compren en Luarna. A nosotros nos gusta tratar bien a nuestros clientes y con este sistema hay imponderables que no nos permiten hacerlo. Y si los compran, por favor no se enfaden con nosotros cuando no podamos resolver sus problemas.


Pingback: ¡¡¡Maldito DRM!!! | La viga en mi ojo
Estoy totalmente de acuerdo en el fondo de vuestra denuncia. Yo considero que el DRM es el verdadero problema para el despegue de los ebook en nuestro país, pero me ha llamado la atención que lo denunciéis desde dentro.
Puede que así tenga más valor, pero me da la sensación de que es un tirar la piedra y esconder la mano. No me he podido resistir a comentarlo en mi blog.
Hombre, José Luis, yo creo que es un poco exagerado e injusto la comparación que haces en tu blog respecto a los vendedores de armas. En vender armas para que la gente se mate hay algo inmoral de por medio, más allá de que las puedan vender otros, en vender libros yo creo que no hay nada de inmoral aunque uno esté en contra del formato en que se realizan. Yo puedo imaginarme más nuestra crítica al DRM como si criticáramos a la única imprenta que imprime libros en un pais ideal y que los imprime mal, con páginas mal impresas que cuesta leer. Pero es la única imprenta que hay, de forma que o vendemos esos libros o no hay nada que hacer. Ese es nuestro caso, si queremos vender los libros que se editan (salvo raras excepciones entre las que nosotros mismos nos encontramos como editorial) o vendemos con DRM o no vendemos. La parte económica puedes olvidarla, se vende tan poco en digital que vender o no vender con DRM influiría bastante poco en que mis niños comieran. Si tuviéramos que vivir de eso íbamos dados. En cualquier caso, muchas gracias por la simpatía hacia nuestro proyecto.
En el artículo avisaba de que iba a hacer un uso y un abuso de la demagogia y pedía disculpas por anticipado. Y lo decía porque evidentemente la comparación era exagerada y seguramente no pertinente, pero es que de verdad me llamó mucho la atención vuestra denuncia. Disculpas pues si os he ofendido, os aseguro que nada más lejos de mi intención, todo lo contrario.
Dejadme que os diga que tampoco es ideal la comparación que planteáis porque vosotros tenéis la posibilidad de no vender esos libros. Si me decís que no es por el tema económico, entiendo que debe ser como estrategia, ofrezco lo que todos los demás y luego mi propio catálogo, ese sí, sin DRM y restricciones absurdas.
Saludos cordiales
José Luis, no te preocupes, nada de disculpas, el debate intelectual es siempre excelente cuando se produce de manera inteligente, honesta y educada y yo creo que este es el caso.
Te comento que en nuestro caso ya ni se trata de estrategia. Llevamos casi tres años en ese asunto. Luarna como editorial ni ha editado ni editará libros con DRM, pero desde hace unos meses vendemos el catálogo de las grandes agregadoras porque es así donde están la mayor parte de los contenidos que le interesan a la gente, ¡vamos, lo que la gente nos pide! Entramos en ello con la única convicción de que teníamos que darle a nuestros clientes lo que nos demandaban y nuestra única estrategia consistía en pensar que las grandes editoriales españolas, muchas de ellas de las primeras multinacionales del país tendrían que darse cuenta de que el modelo debería cambiar y que no tardaría mucho en hacerlo. La verdad es que seguimos pensándolo y, por eso aguantamos el chaparrón, pero si me preguntas si hay una razón fuerte para hacerlo, una estrategia real, creo que solo podría contestarte con dudas.
Estoy de acuerdo con vosotros en que el DRM hay que eliminarlo, soy un usuario que hace tiempo me atrajo la idea y el concepto de los e-book, tanto por el espacio en casa (para no tener estanterias de libros ya leidos o por leer) como por la comodidad que estos suponen y porque observé que los libros eran un poco más baratos en edición electronica que en la forma fisica de toda la vida.
hace un año me decidí a comprar uno, en otra web (no en luarna), porque estaba muy bien de precio y tenia compatibilidad con casi todos los formatos, incluido el DRM.
Pero como suele decirse la novatada se paga, el modelo es un wolder mibuk de 5″,y no es de tinta electronica como anunciaba la web, es de display led como las calculadoras, la bateria se gasta incluso apagado, no te dura 10 horas en uso ni con un milagro y tarda 8h en cargar, traia 1500 libros gratis que terminé borrando por ser de temas que no me interesan en absoluto,compre un libro de ken follet “un mundo sin fin” que venia en formato epub compatible con mi ebook y con DRM , supuestamente compatible con mi ebook, al intentar leerlo, resulta que santas pascuas que no lo reconocia, por lo que tuve que buscarlo en el mercado pirata para poder leerlo en el ebook.
Desde luego que podia leerlo en el ordenador, pero de haberlo sabido antes, para que comprar un ebook o un lector de ebook.
Ahora al cabo de un año en otra web he visto que éste modelo sólo es compatible con DRM en formato PDF, pero no en epub.(y ésta información no viene en las instrucciones)
Lo dicho, entre la poca información, por parte de fabricantes de lectores, precio exagerado de los mismos, DRM, y que no hay un estadar claro de formato de libro electronico, mejor seguimos con el papel hasta que no queden arboles y para entonces puede que lleguen a ponerse de acuerdo para eliminar todas esas barreras.