Parece que finalmente 2011 sí ha sido el año del fortalecimiento de la lectura electrónica en España. Ciertamente, no todas las voces serán homogéneas a este respecto, pero hay algunos datos objetivos que son incuestionables. Mencionemos algunos:
- La venta de dispositivos se ha extendido como la pólvora. Ya hemos comentado en anteriores ocasiones que según datos fiables, podemos hablar de alrededor de un millón de dispositivos en manos de potenciales lectores (600.000 tabletas y 400.000 readers).
- Amazon y Apple se han instalado por fin en el mercado español y como consecuencia el mundo del libro en nuestro país se ha puesto las pilas. Así han surgido nuevos ecosistemas para competir con el gigante americano, me refiero a Casa del Libro y FNAC.
- Como característica común de estos nuevos ecosistemas está la ausencia del tan vilipendiado DRM de Adobe. Parece que al fin se entiende por los actores de este mundo que ese elemento tiene que ser derruido para que el libro digital eclosione.
- Igualmente, los nuevos ecosistemas permiten al pago fácil a través de sistemas de one clic lo que mejora la experiencia de usuario en la compra.
- Por último el volumen de contenidos disponible, aunque aún no en la medida deseada, ha aumentado de forma importante. A través de la agencia del ISBN hemos sabido que en 2011 se registraron 18.000 nuevos títulos en formato ebook.
Ciertamente aún seguimos en la paradoja de que la venta de contenidos es escasa para el número de dispositivos que existen en el mercado, sin embargo, las cifras se están incrementando de forma imparable y lo harían mucho más si el mercado editorial hiciera un replanteamiento de precios para los ebooks.
Siempre hemos mencionado tres variables para que el mercado del libro electrónico se dinamizara en nuestro país: a) Oferta razonable de contenidos legales, b) compra y acceso a la lectura ágiles y sin complicados y estúpidos sistemas de DRM y c) precios adecuados a lo que un usuario espera pagar por un contenido digital. Desde mi punto de vista creo que podemos dar por bien encaminados los dos primeros. Ahora solo falta que la reflexión a realizar por el mundo del libro español incluya también al tercero. Confiemos en que 2012 sea el año donde veamos los primeros resultados también a este respecto.

